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Osteopatía

La Osteopatía es una disciplina terapéutica que nació en Estados Unidos en el siglo XIX, y en este como en otros países ha ido madurando e instaurándose como una disciplina propia e independiente a otras dentro de las Ciencias de la Salud.

En nuestro país, y de un modo comprensible al tratarse de un enfoque diagnóstico – terapéutico basado en la Terapia Manual es competencia exclusiva del Fisioterapeuta, convirtiéndose la Osteopatía en una amplísima formación de posgrado de seis años de duración que proporciona una visión mucho más amplia y global de los procesos patológicos, la detección de los mismos y su resolución mediante la elección de las técnicas adecuadas a cada tejido lesionado, persona y estadío en que se encuentre.

 



Fisiosfera cuenta con profesionales formados y experimentados en Osteopatía, y hemos querido dedicarle un epígrafe aparte de la Fisioterapia en nuestra web sin pretender en ningún momento anteponer el apellido al nombre, ya que es la Fisioterapia previa a la Osteopatía la que nos distingue ante la confusión de pseudo-profesionales sanitarios bajo este mismo epígrafe.

Ahora bien, qué es exactamente la Osteopatía y cuál es su gran aplicación. Pues bien, intentaremos explicarlo de la forma más comprensible posible:

La Osteopatía se divide teóricamente en tres bloques:

Estructural que se refiere a la parte músculo – esquelética y a las técnicas de “crujido articular” que la mayoría de la gente relaciona.

Osteopatía visceral, es decir, la implicación de una disfunción (problema visceral) en un problema mecánico y la relación causa-efecto que esto tiene en multitud de motivos de consulta. Las vísceras tienen por un lado una relación mecánica con nuestro sistema esquelético (“se enganchan mediante ligamentos y una serie de tejido conectivo a otras estructuras”), pero además deben ocupar una correcta colocación en el espacio, claro ejemplo de ello son las vísceras abdominales y pélvicas cuya buena ubicación y sostén implica un correcto tono muscular de todas sus paredes: diafragma (techo), adominales (pared anterior), suelo pélvico (suelo). Y por último y no menos importante es la correcta llegada a cada una de las vísceras de un buen aporte sanguíneo e inervación que depende de niveles vertebrales de donde emergen esos nervios y estos a su vez con otras regiones del aparato locomotor.

Y por último, la Ostepatía craneal, en la que se trabajan estructuras del cráneo y macizo facial que aún en la edad adulta tienen ligera capacidad de movimiento o mejor dicho de cambio de tensiones en los tejidos que la rodean, así como del macizo facial, teniendo gran aplicación este tipo de abordaje en cefaleas, acúfenos (pitidos de oídos), problemas de ATM (articulación témporo-mandibular), etc.



En conclusión, se trata de una visión y comprensión del cuadro lesional que refiere un paciente en el que con un correcto diagnóstico diferencial se garantiza orientar las técnicas a las estructuras y tejidos que causan el dolor que trae al paciente a consulta.